Concluido el exitoso rescate de los 33 mineros, que se convirtió en una fiesta por la vida, Chile dio un notable ejemplo de solidaridad y eficiencia, ligado a la templanza y al coraje de los mineros. El gobierno no escatimó esfuerzo alguno y el mundo se sorprendió por la capacidad del trabajador chileno.
Los ingenieros, técnicos, rescatistas, los hombres anónimos que trabajaron en el huinche, los operadores que perforaron milimétricamente y las mujeres que silenciosamente coadyuvaron a este éxito, asombraron por la planificación y ejecución impecable de un proyecto inédito en la historia.
La operación fue perfecta, pues superó los pronósticos más optimistas y no encontró dificultades imprevistas. Nunca se había hecho un rescate en semejantes circunstancias cuya audiencia televisiva superó los mil millones de televidentes.
Durante los primeros 17 días la suerte de los 33 mineros era incierta para sus familiares, que recordaban con horror las múltiples ocasiones en que algo así ha terminado en tragedia. Es el caso de la mina de Pasta de Conchos de Coahuila, en el norte de México, donde 65 mineros murieron en febrero de 2006, después de quedar atrapados tras una explosión. En Colombia, el 17 de febrero de 2010, en la mina San Fernando en Amagá Antioquia, 54 mineros murieron atrapados en una mina de carbón.
Esta dramática situación llevó al presidente Sebastián Piñera a afirmar: “En los próximos días vamos a anunciar al país un nuevo trato con nuestros trabajadores y trabajadoras. Revisaremos profundamente la legislación, los reglamentos, los procedimientos, los estándares y los mecanismos de fiscalización para que nuestras leyes y condiciones se cumplan”.
Dadas las condiciones de las explotaciones mineras, a menudo arcaicas y la voluntad política manifestada por el Presidente de la República es la oportunidad para ampliar, con los Convenios OIT, la agenda laboral que el Presidente Piñera incluyó en su mensaje del 21 de mayo. Veamos:
C. 102 sobre la seguridad social, 1952.
C. 121 sobre las prestaciones sociales en caso de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, 1964.
C.155 sobre seguridad y salud de los trabajadores, 1981.
C.161 sobre los servicios de salud en el trabajo, 1985.
C. 176 sobre seguridad y salud en las minas, 1995.
C. 187 sobre el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo, 2006.
Aquí es preciso recordar que el derecho a la vida es el derecho más fundamental. Sin embargo, anualmente en el mundo más de 2.200.000 hombres y mujeres se ven privados de ejercerlo por causa de 270 millones de accidentes de trabajo y 160 millones de enfermedades profesionales. En Chile, según la Asociación Chilena de Seguridad, el sector pesca lidera la tasa de mortalidad con 26.5 fallecidos por cada 100 mil trabajadores. Le sigue transportes con 19.8 por cada 100 mil; construcción con 15.1 por cada 100 mil y agricultura con 11.3 por cada 100 mil.
Otro tema que se debe abordar con urgencia es el relacionado con los salarios de los trabajadores, ya que los dueños de la minera San Esteban, les deben 1.300 millones de pesos chilenos, después de que la mina San José dejó de operar a raíz del derrumbe que la afectó. Además, es necesario concretar salidas frente a la incertidumbre que tienen sobre su empleo, los 233 trabajadores restantes de la misma minera.
Fue tal la alegría que se expresó en el universo, que este rescate pasará a la historia como un hecho memorable que convirtió un momento dramático en uno eufórico. El Director General de la OIT, Juan Somavia, expresó su emoción ante la operación de rescate y el Director de ACTRAV, Dan Cunniah, deseó que este hecho promueva un mayor compromiso en el logro del trabajo decente y seguro para todos los trabajadores.