Señalar que el sector público es obeso y tiene “grasa” ha traído el efecto que ha tenido que reducir sus operaciones y ha visto la impotencia de no poder cumplir con las funciones que le entrega la ley.
Sólo así se puede entender el hecho de que servicios estratégicos para Chile como SERNAGEOMIN tenga una cantidad tan pequeña de funcionarios, en particular de fiscalizadores. Para Atacama, este servicio tenía para fiscalizar dos mil centros productivos mineros, dos funcionarios; mil para cada uno.
La fiscalización, es algo obvio, natural, para todo país basado en un estado de derecho, donde existe una legislación, políticas y metas de crecimiento y desarrollo. Pues bien, los hechos demuestran que la fiscalización basada en la “buena fé” en los empresarios, en que “no podemos estar encima de los empresarios”, “tendríamos que tener un fiscalizador en cada empresa” se repite por doquier. Chile es un país minero, un país que tiene el 50% de las reservas mundiales de cobre del mundo, que tiene las mayores reservas mundiales de metales como el litio; de eso estamos hablando. Cuando la Contraloría General de la República quiere hacer bien la pega, no tiene ningún problema en instalar un funcionario por meses dentro de un servicio. Si un mineral riesgoso emérita instalar por un tiempo permanentemente un fiscalizador SERNAGEOMIN ¿por qué no hacerlo? En relación a San José los informes de este servicio se basan en una inspección de 4 horas, sin haber tenido entrevistas con la gerencia general; ¿Cómo es posible?
El señor Piñera, ha prometido al país una restructuración global y especifica de este servicio. Ha prometido una reingeniería de la seguridad laboral. Pues bien, él debe cumplir con su palabra; haremos todo lo que está a nuestro alcance para que ello ocurra. No podemos olvidar que él dijo que en su gobierno no permitiría nuevas centrales termoeléctricas; hoy hay dos en proceso o peligro de instalación: en la cuarta región y en la tercera región de Atacama.
La fiscalización es un asunto crítico, solo de ella se puede dinamizar los mejoramiento; sin fiscalización no hay hallazgos ni oportunidades de mejoramiento. No habría calidad. Necesitamos invertir en fiscalización, más aun en esta etapa crítica que tanto dolor ha significado, y recursos, todo el operativo de rescate es dinero se habría evitado. He aquí uno de los resultados por el “ahorro” de no fiscalizar.
Ahora viene un proceso largo de investigación y de legislación. Allí estaré presente con todas mis capacidades. Es mi compromiso.